Revista Digital Playa de Ákaba

Para llegar a la playa de Ákaba hay que cruzar el desierto, para publicar en Playa de Ákaba solo hay que tener talento

Entrevista a Isabel Laso (Úna Fingal), ganadora del I Premio de Narrativa Playa de Ákaba con La canción del Bardo.

ÚnaFingal_IsabelLaso_Gen2015Úna Fingal: «Trabajo muy duro y me exijo mucho para dar lo mejor de mí».

  

¿Quién es Úna Fingal?

ÚF: Una escritora con la gran necesidad de vivir dentro de sus libros, o bien, que escribe sobre vidas, tiempos y épocas en los que le hubiera gustado vivir.

¿Por eso escribe novela histórica?

ÚF: Es muy probable, aunque me asusta la idea de ser considerada escritora de novela histórica pues le tengo mucho respeto al género y sus autores. Yo me defino como una escritora de novelas psicológicas, de época, con buenas dosis de misterio y romanticismo. Reconozco ser rigurosa hasta la exasperación y la extenuación, en cuanto a la documentación, el dato, los usos y costumbres, el registro lingüístico del primera de cubierta_la cancion del bardomomento, la estética, el pensamiento, la tradición… En fin, todo cuanto pueda contribuir a la verosimilitud de la narración para acercarla a una narración contemporánea y conseguir una historia creíble.

Trabajo difícil…

ÚF: La constancia y perseverancia son imprescindibles, en efecto.

Recuperemos a una vieja conocida suya, Isabel Laso, creadora escénica y actriz en pleno ejercicio de su profesión, ¿por qué el cambio?

ÚF: El paso por la vida se realiza en etapas muy definidas, ello traza la trayectoria de cada uno. Una vocación puede llevar al individuo a metas insospechadas, aunque seguro que siempre soñadas. Lo normal si se es luchador, como en mi caso, es alcanzarlas. Por mucho que cueste uno acaba consiguiendo lo que se propone. Mis primeros recuerdos ya tienen que ver con mundos inventados e historias explicadas a los mayores. El primer cuento lo escribí a los seis años, con una caligrafía espantosa de niña miope. Siempre he sido una creadora, y así me he movido por el mundo profesional, en una evolución bastante lógica a pesar de las apariencias, sin dejar de escribir jamás mientras perseguía mi sueño de convertirme en una novelista aclamada. Ja, ja, ja. (Ríe).

Hemos leído en su currículum: Realizadora de TV, presentadora, reportera, guionista, articulista, profesora, agente cultural, creadora escénica, actriz y editora, y como señala: sin abandonar jamás la escritura. Una gran experiencia en muchos campos.

ÚF: Mientras lo vivía para mí era lo más natural del mundo puesto que siempre se trataba del mismo fin: la creatividad. En el formato que sea, mientras se trate de crear algo, yo soy feliz. Eso sí, necesito creer en ello y que crean en mí, y entonces llegar lejos es fácil. Empecé muy joven y toda esta andadura se resume en una palabra: trabajo. Trabajo muy duro y me exijo mucho para dar lo mejor de mí. Cuando estoy en pleno work in progres, no existe el tiempo para mí, solo el trabajo, tras haber acabado pasar varios días aturdida y extenuada suele ser natural. Esto siempre ha sido así.

¿Por qué Isabel Laso se reencarna en Úna Fingal?

ÚF: Porque Úna Fingal me ha concedido mi mayor deseo, vivir como una escritora. Úna Fingal es conocida en los círculos literarios, y ha empezado a publicar en serio con una buena editorial: Playa de Ákaba. Úna Fingal ha abierto un precioso camino para que pueda disfrutar de la literatura en plenitud.

¿Cómo se sintió el día que le dieron el I Premio de Narrativa de Playa de Ákaba?

ÚF: Abrumada por muchas emociones diferentes, pasadas, presentes y futuras, me quebré en pleno discurso y rompí a llorar. Mucha emoción, la verdad. Ser la ganadora del I Premio de Playa de Ákaba me parece un gran honor, y no pude evitar recordar a una escritora a quien hubiese deseado conocer en persona, Carmen Laforet cuando con Nada ganó el I Premio Nadal. En 1945 la editorial Destino estaba empezando, la fuerza de Playa de Ákaba es idéntica, pues ha nacido del amor y la pasión por la literatura de sus editores, así pues, su destino es crecer y convertirse en una editorial muy grande. Por eso es un orgullo haber ganado el premio y formar parte de sus autores.

¿Cómo se siente con su novela La canción del bardo, en las librerías?

ÚF: Incrédula y dichosa. Todo a la vez. Es un orgullo y una emoción muy grande ver a un hijo tuyo desenvolverse por sí mismo, verle empezar su propia andadura. Saber que tu historia va alcanzar el verdadero objetivo de todo esto: comunicar. Personajes y lectores van a revivir de nuevo una historia que nunca muere porque siempre vive y revive con cada lectura. Es una emoción muy grande, porque el objetivo último de un escritor, como animal social y comunicativo que es, es este, comunicar.

¿Qué ha querido transmitir con esta novela?

ÚF: Me gusta escribir sobre gente, sobre su vida, y mi tema recurrente es el derecho a la libertad del individuo, y cómo los condicionamientos sociales, familiares y culturales son capaces de privarle de este derecho fundamental, porque todo ser humano posee el derecho a la libertad y la felicidad que esta procura. Los sometimientos ya sean en el seno familiar o en el ámbito social, no suelen dar buenos resultados.

¿Por qué Irlanda?

ÚF: Bueno, una vez le confesé a una periodista que esta trilogía era mi deuda moral con Irlanda, cosa que me sorprendió vivamente al tratarse de una respuesta espontánea sobre algo del todo inconsciente. Entonces aún estaba escribiendo la primera parte y la entrevista tenía qué ver con otro libro. Tras esto seguí trabajando en este proyecto y a medida que avanzaba en el proceso comprendía mi gran deseo de darle a Irlanda una parte de mí o todo mi yo, porque Irlanda es mi paraíso y donde yo he sido, soy y seré feliz.

¿Por qué la I Guerra Mundial?

ÚF: Llegar a la Gran Guerra fue algo natural, dado el tiempo del protagonista. Esta guerra acabó con el mundo conocido, se creó un abismo entre generaciones, y lo que es peor, acabó con una generación completa, la perdida, y sumió al mundo en el desastre y el cataclismo social. Quienes tenían la posibilidad de mover a las marionetas en el escenario de la vida lo hicieron todo mal, de tal manera que la catástrofe acabó en otra: la Segunda Guerra. Por decirlo de una manera fina el mundo se fue a la M… Soy madre y esposa, cuando pienso en las madres, novias y esposas que a la fuerza tuvieron que ver a sus hijos, prometidos y maridos partir, no lo puedo soportar. Cuando pienso en ellos, muchachos jóvenes y alegres con sus talentos e inquietudes y con toda la vida por delante y cómo todo les fue segado…, creo que escribir sobre ello es un deber.

¿A la hora de documentarse ha topado con alguna dificultad o anécdota?

ÚF: La dificultad es intrínseca, en muchas ocasiones el desarrollo de la trama no avanza porque es necesario detenerse a contrastar datos, fechas, nombres. El trabajo de investigación para hallar tales datos suele transcurrir como el detectivesco, ir tirando de diferentes hilos hasta dar con el objetivo final. Lo anecdótico suele ser cuando en esa búsqueda topas con un tesoro inesperado que puede ayudarte mucho. Es fabuloso y vicioso, yo no podría trabajar de otra manera ya. Uno de estos hallazgos preciosos para mí, fue cuando topé con una carta de Emmet Dalton a la esposa de Thomas Kettle, pude examinarla a placer, nunca olvidaré la emocionante sensación que me produjo.

¿Qué le dirías al público para que se interese por tu novela?

ÚF: Si son curiosos deben asomarse a la ventana que les abro para poder entrar en un momento de la historia de Irlanda y de Europa y vivirla intensa y apasionadamente.

¿De toda su obra publicada con cuál se queda?

ÚF. Esa es una pregunta detestable, ningún padre puede elegir entre sus hijos. Sin embargo hay un antes y un después de La canción del bardo.

¿Cuál es su próximo proyecto, en qué trabaja?

ÚF: Estoy trabajando en una novela de época, pero con una trama psicológica muy absorbente, tanto, que estoy llegando a pasarlo mal. También me ocupo de dos relatos para dos antologías.

¿Qué autor o autores le han influido?

ÚF: Siento un amor profundo e incondicional por Oscar Wilde. Joyce y Yeats son mis otros dos referentes. Pero tengo otros autores a los que denomino sacrosantos, que forman parte de mi altar literario, como buena enamorada de la literatura.

¿Algún consejo para escritores noveles?

ÚF: Perseverancia y autocrítica. Su premisa existencial debe ser aprender el oficio de escritor, y recrearse en ejercitar la literatura, experimentar con todos los procesos de la creación. Practicar mucho la narrativa, sobre todo la breve, como el relato, es el mejor camino.

¿Y para encontrar editorial?

ÚF: Asegurarse muy bien de su género y perfil y empezar por pequeñas metas, pues son las que conducen a las grandes. Darse a conocer en tertulias y revistas literarias, participar en eventos culturales, hacerse una pequeña reputación, en definitiva. Todo eso ayuda mucho para que un editor mire con buenos ojos al candidato.

¿Cuál es su opinión sobre las redes sociales? ¿Piensa que pueden crear escritores?

ÚF: Las redes sociales son una ayuda como lo son los buenos escaparates en el comercio, pero no es preciso obsesionarse, para darse a conocer como escritor y ser tenido en cuenta, primero es necesario ser escritor.

Hablemos de escritores en la cúspide, ¿algún consejo sobre cómo llegar y cómo mantenerse allí?

ÚF: Lo principal es mantenerse fiel a uno mismo, escribir sobre lo que inquieta nuestras almas, sobre lo que nos preocupa y motiva, olvidarse de modas y tendencias y permanecer fuerte ante los embates del mar embravecido que puede ser todo este mundo. Ser auténtico y verdadero, en resumen, tener personalidad, pues eso es lo atrayente. Y lo demás es ir haciendo camino sin preocuparse de lo que no depende de uno.

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