Revista Digital Playa de Ákaba

Para llegar a la playa de Ákaba hay que cruzar el desierto, para publicar en Playa de Ákaba solo hay que tener talento

Charlamos con el farero de nuestra playa, Mario Sanz Cruz, encargado de la selección y prólogo de la antología DONDE EL MAR SE HACE CARBÓN

Mario Sanz Cruz: “Si creas un referente cultural, estás creando un imán, un faro para que los navegantes despistados sepan adonde dirigirse, un lugar de encuentro”.

 

Mario Sanz

Buenos días, Mario. Cuéntanos cosas de ti, de dónde eres, tu juventud… 

Nací en Madrid en 1960. Entonces mis padres vivían en Málaga, a causa del trabajo de mi padre, pero mi madre fue a dar a luz a Madrid, donde estaba la familia, y enseguida volvió conmigo a Málaga. Por tanto, soy un gato de Málaga o un boquerón de Madrid. No sé si la mezcla de gato y boquerón es algo que ligue bien, pero es lo que hay. Mis primeros pasos fueron alrededor de la Farola, lo que se quedaría en mi memoria hasta hacerme volver al mar.

Nunca fui un buen estudiante, pero siempre me he llevado bien con las artes. Cursé un par de años de magisterio en la Normal de Madrid. No estudiaba pero pintaba, hacía teatro, fotografía, escribía, tenía contactos con la música y una peligrosa y tozuda tendencia al ecologismo y al pensamiento libre.

Tiempo después, aprovechando la oportunidad que dio la “Movida Madrileña”, pusimos un bar de copas, “Autógrafo”, con ambiente de cine, que funcionó muy bien porque nunca fue un simple bar. Organizábamos exposiciones, concursos de fotografía, pusimos una tienda de moda en el sótano, etc.

Yo alternaba el trabajo en el bar con todo tipo de actividades culturales. Todo muy alejado del mar, excepto porque vivíamos en la Avenida de la Albufera.

¿Qué hace que alguien afincado en Madrid se convierta en farero?

Un día que leía el periódico, me llamó la atención un anuncio de la academia que preparaba las oposiciones a farero, con el eslogan “Un trabajo al lado del mar”. A la mañana siguiente fui a la academia y me apunté. Conseguí aprobar en 1991 y, de pronto, mi vida volvía a ponerse proa al mar. En 1992, Amalia y yo dejamos definitivamente Madrid y partimos rumbo a nuestro faro en Carboneras.

La incorporación al trabajo en el faro supuso un enorme cambio en nuestra vida. El horizonte limitado de la ciudad, las calles estrechas y bulliciosas, se cambiaba por un inmenso horizonte de mar, una fortísima luz y una tranquilidad total.

Cuando llevaba seis meses en el faro, el Cuerpo Técnico Mecánico de Señales Marítimas (fareros) se declaraba a extinguir dentro del MOPU, quedando los fareros como laborales en las Autoridades Portuarias. Acababa de entrar en un cuerpo que se extinguía y, desde el primer momento quedé colocado entre los finalistas para el triste título de ser el último farero. Quizás la sensación de ser un novato en algo que se acaba, me hizo valorar mucho más la oportunidad de vivir y trabajar en un faro.

¿Cómo es la vida de un farero? ¿Cómo llegaste al mundo de los libros?mario sanz - Foto Juan José Mullor

Lo que era un lugar aislado, que podía haber sido una especie de exilio social, si nuestro carácter hubiese sido otro, se convirtió en un lugar magnífico para vivir, lleno de posibilidades; y sucedió que el faro se fue socializando, poco a poco.

Para empezar, leí todos los diarios de servicio de los fareros que me precedieron. Esto me sirvió para entender lo dura que había sido la vida de mis compañeros. Había tantas cosas interesantes contadas en primera persona que me vi obligado publicarlas, para que no cayesen en el olvido. Así surgió mi primer libro sobre faros: “Faro de Mesa Roldán – Apuntes para una historia”. En mis subtítulos dejo entrever que el libro no es el final de nada, sino el principio de cosas nuevas.

Después, seguí leyendo los diarios de servicio de todos los faros de Almería y Granada, de donde surgieron dos publicaciones: “Faros de Almería – Mucho más que señales marítimas” y “Faro de Sacratif – Faros de la costa de Granada”, en colaboración con Paco García Morón.

A la vez, había que conservar el entorno, ya que el faro está dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Viendo las burradas que se hacían a mi alrededor, me hice socio, y después vocal, secretario y vicepresidente de la Asociación Amigos del Parque. Desde el principio colaboré en su revista “El Eco del Parque”, hasta que en 2002, Mar Gómez, Murielle Aufranc y yo, formamos un nuevo equipo editorial que renovó la revista, dándole un aire más artístico, más cultural, sin dejar de ser crítica, para llegar a la mayor cantidad de público posible. La Asociación y el Eco me sirvieron para contactar con mucha gente interesante que vive o pasa por el Parque. También me sirvió para encontrar enemigos acérrimos entre las administraciones por denunciar sus desmanes.

También he colaborado con otras revistas y periódicos, y, gracias a la tranquilidad que me da el faro, empecé a escribir relatos, poemas y libros sobre temas variados.

En 2002 me apunté al Club de lectura de Carboneras, del que soy responsable desde 2004. En 2003 fundamos en Carboneras la Asociación Cultural Levantisca, que nos dio mucho trabajo y muchas satisfacciones. Crear un espacio para exponer, presentar libros, etc.; en un lugar donde nada de eso era habitual, supuso una animación cultural que salpicó a mucha gente que antes estaba dormida.

En 2005 y 2006, el ceramista Vidal Hurtado y yo, hicimos el programa cultural de radio “El viaje imaginario”, en la SER de Mojácar, donde ampliamos nuestra red de conocimientos de artistas, músicos y escritores.

En 2006 ingresé en el Instituto de Estudios Almerienses, institución que ha publicado dos de mis libros y ha colaborado conmigo en otras iniciativas.

En 2011, con el pintor Ernesto Pedalino y otros amigos artistas, abrimos la Galería Artefacto, en Carboneras, para ofrecer un nuevo lugar de exposición y trabajar por la cultura y las artes, promoviendo varias publicaciones y muchas exposiciones. Esta galería derivó en la Asociación Destellos-Artefacto, que trata de unir la actividad cultural y la conservación de los faros.

En 2013, para celebrar los 150 años de los faros de Mesa Roldán, Cabo de Gata y Roquetas, la escritora Pilar Quirosa y yo, promovimos un libro conjunto, que diseñó Ernesto Pedalino, en el que participaron 183 escritores y artistas, creándose una enorme red por España y el extranjero. De ese libro se derivó una preciosa exposición itinerante sobre faros que sigue activa.

En 2012 y 2013, fui miembro de la Comisión del Bicentenario de Carboneras, para gestionar las celebraciones del Bicentenario del municipio. Eso me sirvió para tomar una relación más estrecha con el nuevo Ayuntamiento y con la gente del pueblo que tenía intención de colaborar y moverse. Fui el coordinador de todas las exposiciones que se hicieron ese año en el castillo

¿Cómo se te ocurrió hacer de tu faro un museo?

Desde que llegué al faro, traté de que no se perdiera nada de lo que allí se encontraba, guardando cualquier objeto antiguo. Además, yo iba coleccionando objetos sobre faros y obras de arte con esa temática. En 2010 empecé a exponer la colección en el faro, montando un museo que ya cuenta con numerosas visitas y que crece gracias a las aportaciones de familiares de antiguos fareros, artistas, amigos y visitantes. Desde hace varios años he promovido presentaciones de libros, lecturas de poemas y muchas otras actividades en el recinto del faro, convirtiéndolo en mucho más que una señal marítima.

En 2013 conseguimos formar la Asociación de Amigos de los Faros de Andalucía, que lleva Paco García Martínez; con la intención de que los faros sigan funcionando, y a la vez tomen protagonismo, que se valoren y que sus zonas vacías se utilicen para temas culturales, que puedan visitarse y que la gente los sienta como algo suyo.

Entre tanto, en 2011 publiqué una guía titulada “Calas de Almería” y otra guía de faros titulada “Un recorrido por los faros de la costa vasca”. En 2012 publiqué el libro de entrevistas “Voces de Carboneras”, con Mireille Boccara. En 2014 “Feliz Cumpleaños, Carboneras – Libro del Bicentenario”; y en 2015 “Crónica de Carboneras” con José Antonio Marín Mateos. Pero los faros y la historia local no son mi único tema de escritura. Sigo presentándome a concursos, participando en libros conjuntos de relatos y poesía, y coordinando publicaciones. En los ratos libres también canto, individualmente y con el coro de Carboneras, gracias a las enseñanzas de mis maestros de Estudio 9.

Vemos que eres incansable, trabajador y comprometido con lo que haces. ¿Qué proyectos tienes entre manos?

Actualmente tengo dos libros buscando editorial: “Faros sobre un mar de tinta”, una recopilación de mis relatos sobre faros, ilustrado por Izti Hernando; y “Destellos”, un interesantísimo anecdotario sobre faros de todo el mundo. También estoy terminando un libro sobre naufragios en Almería, en el siglo XIX, con el historiador Ángel Carralero.

Otro de los proyectos de este año es dar salida a alguno de los guiones cinematográficos que tengo preparados y que todavía no han dado fruto.

En fin, prefiero escribir a leer, ser actor a espectador. Hago un poco de todo y me muevo todo lo que puedo. Trabajo mucho pero disfruto mucho más. No soporto que las cosas sean estáticas. He aprendido que los trabajos conjuntos, con gente de muy diversas disciplinas, crean complicidades, tienden puentes y aportan ideas nuevas. A mí, que soy un aprendiz de todo, este tipo de proyectos multitudinarios me ha dado mucha cancha para escribir, crear y soñar.

Creo que hay que mezclarlo todo, hay que relacionar trabajos, culturas, artes, idiomas, crear una trama capaz de convertir un faro en un imán para el arte, un castillo en un espacio multicultural, un municipio en un referente para artistas, cineastas y escritores; una provincia en un mapa de puntos calientes para la cultura, una región, un país, un continente y un mundo que siendo lo más diverso posible, sea lo más comprensivo, lo más cercano, lo más humano y lo más creativo que pueda conseguirse.

Si creas un referente cultural, estás creando un imán, un faro para que los navegantes despistados sepan adonde dirigirse, un lugar de encuentro. Si te mueves encuentras cosas, te cruzas con gente, generas movimiento. Si no haces nada, nada se mueve. Es sencillo.

Tanto en 2014, como en 2015 Mario Sanz Cruz colaboró muy amablemente en la organización del Encuentro Carboneras Literaria, fruto de la colaboración de nuestra editorial Playa de Ákaba y el Ayuntamiento de Carboneras. Del primer encuentro nace la antología DONDE EL MAR SE HACE CARBÓN, ¿qué sorpresas nos deparará la edición 2015? Pronto lo sabremos. El encuentro Carboneras Literaria 2015 tendrá lugar el 24, 25 y 26 de julio  en la preciosa localidad de Carboneras (Almería) Allí os esperamos. 

Portada Donde el mar se hace carbu00F3n2

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