Revista Digital Playa de Ákaba

Para llegar a la playa de Ákaba hay que cruzar el desierto, para publicar en Playa de Ákaba solo hay que tener talento

Entrevistas a la Generación Subway 3: Eduardo S. Aznar

Eduardo Sánchez Aznar (Madrid, 1970). Jurista de formación, ha cursado también estudios de Criminología,  Historia y Escritura Creativa. Ha participado en los volúmenes colectivos Cuéntanos un sueño en quince líneas (La Noche de los libros), Generación Subway (vol. II y III), y Cuentos de Navidad, los dos últimos de la editorial Playa de Ákaba. El manipulador de sueños es su primera novela.

GENERACION SUBWAY FOTO Eduardo S Aznar2-¿Qué es para ti ser «Subway»? Tal vez mi contestación sea una tautología, pero creo que la respuesta es, ante todo, ser: ni estar, ni parecer. No queremos diluirnos en la verbena de una sociedad que anestesia al individuo y le arrastra hacia un mundo superficial, donde nada importa demasiado, ni durante demasiado tiempo. Los seres subterráneos buscamos en lo profundo, en las entrañas de esa sociedad enferma. Con mayor o menor éxito, la generación «Subway» es un foco de luz en los cimientos de un mundo que se abandona a la oscuridad.

-¿Desde cuándo eres «Subway»? Soy «Subway» desde la primera vez que me di cuenta de que estaba perdiendo la ilusión, desde la primera vez que quise recuperarla; desde que me di cuenta de que prefería bajarme y no continuar un viaje del que no disfruto; desde que supe que prefería buscar en la oscuridad, incluso a tientas, y no disolverme entre el ruido y los colores sintéticos.

Y participo en el proyecto desde que supe que existía. Todos o casi todos los lunes me reúno con un grupo de amigos (casi todo amigas, debo decir). Nos conocimos hace casi ocho años en un taller de Escritura Creativa y desde entonces mantenemos la amistad. En ese grupo están Belén Rodríguez Quintero y Natalia Villanueva, que han publicado en Playa de Ákaba. A través de la primera conocí el proyecto «Subway» y el acercamiento a la Playa implicó la inmersión en este proyecto. Así conocí a varios miembros de la Generación, sus poemas y relatos, sus inquietudes e ideario. Y supe que ese viaje sí podía compartirlo.

¿En cuántos de los volúmenes publicados has participado con tus textos? En los volúmenes II y III de relato breve. Y en los que vengan, claro.

Señala algo significativo de tus textos publicados en el proyecto. Ambos “La estación abandonada” y “La Seca”, muy distintos en el escenario, el planteamiento y sobre todo la conclusión, responden a mi preocupación por la pérdida de la identidad, de la ilusión y de las emociones, los peligros de la desintegración del individuo y de la sociedad que debería ampararle.

¿A qué autores «Subway» sigues? ¿Qué te gusta de ellos? Ufff… Difícil apuntar nombres, porque implica tachar otros, y eso no me gusta. Sí quiero destacar a una de las fundadoras de este movimiento, mi maestra Rosario Curiel, que me ha acompañado en mi proyecto narrativo más ambicioso (hasta la fecha): mi novela El manipulador de sueños.

La narrativa de Rosario es sugestiva y potente, y sus textos tienen muchas capas que permiten múltiples lecturas. Sus poemas tienen la delicadeza de un instante y la contundencia de los años, la intimidad de una mirada y la universalidad de un canto a la Nación humana. Su lema #Escrivivir quiero que sea también el mío.

-¿Crees que el proyecto «Subway» te ha dado visibilidad como autor? Sin duda, en mi caso también ha sido la puerta de entrada a Playa de Ákaba, que coordina, además de este proyecto, muchos otros colectivos, y además impulsa algunos individuales. Todo ello permite, como antes decía, una luz en medio de la penumbra subterránea.

¿Cuál es para ti el activo más importante de la «Generación Subway»? Por un lado la ilusión de los noveles, la sensación de «empoderamiento creativo» que supone para tus textos dar el paso hacia el exterior, salir del cajón y adquirir forma de libro. Y por otro la maestría de autores como Rosario Curiel, que son un referente, un faro.

-¿Qué idea aportarías de cara al cuarto volumen? Homenaje a los invisibles: a los autores que pasaron siendo desconocidos en vida,  que murieron en la sombra. Como Kafka o Poe. Parece que Philip K. Dick tampoco tuvo el reconocimiento que ha tenido Blade Runner… En otro campo, Van Gogh es el ejemplo más conocido.

La «Generación Subway» ha pasado ya por  Carboneras, Córdoba, Getafe, Madrid y Alcalá de Henares. En breve visitará Trujillo,  Torrejón de Ardoz, el Valle del Jerte, Valladolid y Gijón. ¿A qué ciudad o localidad te gustaría que fuera? Algún otro compañero ha mencionado Nueva York. Apuntaría también Londres. Sería fantástico… Pero para el próximo certamen, apostaría por Barcelona. Creo que ese puerto es elemental en las letras españolas: autores, editoriales, librerías…  Y además es una ciudad «Subway» como pocas. Barcelona es irrenunciable.

¿Qué te parece que en los libros se incluyan textos de autores llamados «Subway Junior», es decir menores de 18 años? Fundamental. Las voces jóvenes son las más subway de todas, y su punto de vista el más inspirador, el más luminoso. El que más necesitamos. Es un valor añadido extraordinario a las antologías y al movimiento.

Si tienes que hacer autocrítica, ¿qué es para ti lo mejor y lo peor de la «Generación Subway»? De lo mejor, sin duda, la riqueza proporciona la multiplicidad de enfoques, de voces, de luces. Desde los muy pequeños hasta los muy mayores, no solo en edad, también en experiencia. De todos se puede aprender, con todos se puede disfrutar.

Lo peor es esperar tanto entre libro y libro, entre una presentación y la siguiente. Deberíamos tratar de organizar eventos “no oficiales”, como la comida de navidad para conocernos un poco mejor. Iniciativas como estas entrevistas, colectivas en cierto modo aunque respondamos individualmente, también son bienvenidas para seguir haciendo camino.

-¿Crees que la «Generación Subway» es algo que se ha quedado en el corazón de mucha gente o te parece algo pasajero que se olvidará pronto?

Aún es pronto para pensar en eso… Desde luego, los que hemos vivido nuestras primeras publicaciones dentro de este proyecto, no lo olvidaremos fácilmente. El esfuerzo de Playa de Ákaba por sacarlo adelante tampoco se perderá en la memoria de ninguno de nosotros, ni de nadie que haya llegado a conocer esta iniciativa.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Qué estás escribiendo? Cuéntanos tu próximo proyecto literario. Cuando apenas acabamos de finalizar las correcciones de mi primera novela, El manipulador de sueños, estoy trabajando en un relato para otra antología de Playa de Ákaba, y también esbozando las ideas y el esquema de una nueva novela.

-Uno de los puntos del ideario de la «Generación Subway» es cómo el humanismo decrece al paso de las nuevas tecnologías. ¿Qué piensas al respecto? Esa es precisamente una de los pilares de mi narrativa: está en muchos de los relatos que he escrito y también, desde luego, en El manipulador de sueños. Sin duda que las nuevas tecnologías facilitan el acceso al conocimiento, a la cultura. Hubiera sido mucho más difícil que los autores «Subway» coincidiéramos sin la ayuda de Internet, de las redes sociales. Y las aplicaciones para contactos, las propias redes… pueden ser un asidero para la gente que está sola. Pero el error está en hacer del hombre un engranaje de ese mundo, y no al revés: puedes conocer amigos en la red, comunicarte sin verles la cara, pero siempre vas a necesitar el poso de su mirada, la música de su acento, ver cómo se mueve, cómo se ríe, incluso cómo huele… Y ver cómo reacciona ante determinadas situaciones. Una persona no es un tuit, un mail o un post. Es algo más complejo y sobre todo más corpóreo, que necesitas ver, tocar.

También las redes facilitan el acceso y el intercambio del conocimiento, de la cultura. Pero tampoco la enciclopedia es sólo una entrada de wikipedia. El placer de la lectura y su aporte cultural, pero sobre todo humano, no se adquiere leyendo  a saltos breves entradas de unas cuantas líneas.

Las redes, las nuevas tecnologías, son una herramienta al servicio del hombre, y no al revés; un punto de salida, nunca de llegada.

-¿Crees que el siglo XXI es un siglo de incertidumbres? ¿Qué piensas del momento en el mundo del arte y la literatura? Bueno… Después de la muerte de dios, el derrumbe de las ideologías, la crisis del existencialismo, las guerras apenas soterradas, la relativización… el hombre cuenta con pocos asideros. El arte y la literatura pueden expresar todo eso. Por otro lado, surgen fenómenos que buscan rutas de evasión. Nada de eso es nuevo, sin embargo la mayor incertidumbre es el futuro del arte, de la literatura, de la cultura en general. Un futuro que ya es presente: periódicos que cierran, medios que desaparecen, editoriales que no continúan, autores que no pueden sobrevivir.

No sé cómo afectará eso, si podremos sobrevivir a la virtualización de la cultura: el autor necesita comer, los editores, maquetadores, publicistas. Si todo eso se disuelve en la red, donde todo parece tan fácil, gratuito y sin esfuerzo, la cultura tendrá que reinventarse profundamente.

¿Quiénes han sido tus madres/padres literarios? De adolescente me gustaba mucho la generación de la posguerra: Sánchez Ferlosio, Cela, Delibes sobre todo. Los cuentos de Ana María Matute los he leído de niño, de joven y de mayor.

Hay un autor que creo no tiene el reconocimiento que merece, al menos en España, que me impactó mucho por la fuerza de sus narraciones, y por la crudeza con que retrata el paisaje, el mundo: Jack London. Y sin embargo, parece que sólo suena cuando hablan de Colmillo Blanco.

Después, todos los clásicos, modernos y no tanto, de la ciencia ficción: Wells, Huxley, Orwell. Quizá el que más Ray Bradbury. Philip K. Dick… Un autor que me gusta mucho es José María Merino. También me impactaron mucho algunas novelas de Stanislaw Lem: Solaris, Retorno de las estrellas.

Y por supuesto, mis maestros Juan Jacinto Muñoz Rengel, Elvira Navarro y Rosario Curiel. Con ellos he aprendido mucho sobre escritura creativa, y también a leer, a «saber mirar» un libro. Y su obra es un revulsivo para la creatividad y para la conciencia.

-¿A qué autor recomiendas encarecidamente leer? Pues a todos lo que cito. Añadiría también al Cormac McCarthy de La carretera. Antes la olvidé: creo que es una obra maestra. Demoledora, terrorífica. Y tan delicada en los detalles, en la voz de un padre con su hijo.

-La «Generación Subway» aboga por una identidad transeúnte. ¿Cómo definirías este concepto? Algún compañero lo ha descrito ya con acierto: paseamos nuestra mirada literaria por la vida, sin detenernos, sin anclajes fijos, siempre en busca del día siguiente (o del anterior), de los lugares que están más allá de nosotros.

¿Crees que la incertidumbre política que vive el país le pasa factura también a la cultura? ¿Qué piensas del IVA cultural, de la piratería, de los derechos de autor y de las subvenciones al sector del libro? La incertidumbre pasa factura a todos. El IVA cultural debería rebajarse al tipo mínimo posible, y debería acompañarse de una política fiscal que incentive la creación, con desgravaciones y tratamiento tan favorable como se pueda. Hace falta imaginación y decisión. Las subvenciones son una idea esencialmente buena, pero hace falta menos burocracia y sobre todo muchísima transparencia.

La piratería es una amenaza consustancial a los problemas que antes comentábamos sobre las nuevas tecnologías. Una consecuencia de la deshumanización: como no le veo la cara al autor, y no sé con qué cuenta para salir adelante en su día a día, ni lo que cuesta crear, y además es todo gratis ¿cómo voy a pagar? Hace falta una política represiva (suena mal, ¿verdad?, pero existe en castellano) más eficaz que permita perseguir y neutralizar al pirata. Esto puede entrar en colisión con el derecho a la intimidad, las políticas de privacidad, etc. Pero no se puede aparcar el debate solo por eso.

En todas las entrevistas televisivas con nuestros candidatos políticos la cultura ha sido la gran ausente en los temas de conversación, ¿qué le dirías a los distintos representantes de las cuatro fuerzas políticas más importantes del país? ¿Por qué crees que tienen tanto miedo a hablar de cultura en los debates? Les diría que echaran un ojo al aumento de la abstención, y que no crean que nuestros votos son suyos: ahora mismo, la mayoría proceden del descontento, o del miedo, y no de la ilusión.

En los debates no se habla prácticamente de nada que suponga construir, partir de cero, iniciar un camino, esfuerzo… ¿cómo hablar de cultura con el esfuerzo que exige? La virtualización, la relativización alcanza también —sobre todo— a  los candidatos quienes disponen de media, una o dos horas en horario de máxima audiencia cada cuatro años. Un par de horas de gloria. En esos casos, la cultura, como la ciencia, la investigación… quedan para el final.

Lánzanos una idea subterránea. Buscad en El manipulador de sueños, jajaja. Aquí va una: Deambulando entre túneles, a tientas en la oscuridad, podemos encontrar una dirección que sirva para encontrar el camino en la superficie, donde las luces –que no son las del sol– hacen que tengamos los ojos casi cerrados.

Como creador/a, ¿cómo definirías el espacio fronterizo que existe entre la creatividad y el arte? Pues… creo que como ese túnel, por donde el creador deambula, soñando penumbras y arrancando chispas en la oscuridad. Si la expedición es fructífera, se abre una grieta que comunica lo subterráneo con la superficie, y lo que lleva el autor en su interior se transforma en una obra sólida, que también los demás pueden ver.

-¿A favor o en contra de los premios literarios? A favor, claro. Aunque, como en el caso de las subvenciones, también es deseable una mayor transparencia. Sería interesante conocer también, en algunos casos donde sigue sin ser posible, a los finalistas.

-¿A favor o en contra de los premios literarios solo para mujeres? Todo lo que contribuya a reducir brechas de desigualdad es bienvenido. ¿Los premios para mujeres tienen ese objetivo, y lo consiguen? Adelante.

-¿A favor o en contra de la RAE? A favor, por supuesto. Eso garantiza que el castellano se hable y escriba de forma comprensible para todos, en cualquier lugar del mundo. Algunas decisiones no las comparto, pero la unidad (recogiendo múltiples voces) me parece un bien en sí misma.

-¿A favor o en contra del masculino genérico? ¿Por qué? ¿Crees que la lengua española es machista? Como en el caso de los premios, si hacer cambios en este sentido es socialmente positivo, adelante. Creo que nadie se había planteado, hasta ahora, si el castellano era machista. ¿Otras lenguas lo son? ¿Más o menos?

-¿A favor o en contra de Facebook y otras redes sociales como herramienta de promoción? A favor, sin duda. A veces, al principio, sobre todo, no tiene otra a tu alcance.

-¿Qué le dirías a un escritor para animarle a ser «Subway»? Después de leer estas entrevistas, yo creo que ya hay muchos que se han animado, así que solo les diría «¡Bienvenidos, amigos! Escrivivir y disfrutar».

 

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