Revista Digital Playa de Ákaba

Para llegar a la playa de Ákaba hay que cruzar el desierto, para publicar en Playa de Ákaba solo hay que tener talento

Entrevistas a la Generación Subway 4: Marta Abadía

Angela gafasTras el éxito de la Generación Subway 3 (homenaje a Miguel de Cervantes y a William Shakespeare), la editorial Playa de Ákaba quiere repetirlo, y va camino de hacerlo, con la demoninada Generación Subway 4, en la que rendimos homenaje al maestro Edgar Allan Poe. Por eso, difundimos las siguientes entrevistas a los escritores que han participado en la antología con relatos cortos o poemas. Hoy conocemos a Marta Abadía.


-¿Ha sido Subway 4 la primera edición en la que participas? Si has participado en más, cuál te ha resultado más motivadora? He participado en SUBWAY 2, 3 y 4, es decir, desde que mi amiga Paz Martín Pozuelo, también escritora Subway, me presentó a la editorial Playa de Ákaba. Me interesó el proyecto y me gustó la idea de llamarme “escritora subterránea”. No me gustan mucho las etiquetas, pero ser subterránea y reconocerlo no deja de ser un reto. Motivadoras han sido todas las propuestas Subway. De hecho es un gran desafío indagar en mis pasadizos para cumplir con cada tema propuesto. Creo que las propuestas son cada vez más incitadoras, por los temas y por la variedad.

-¿Cómo valorarías tu participación y la experiencia de este Subway 4? La temática me obligó a releer los cuentos y los poemas de Poe y a profundizar en su vida. Me interesó mucho Poe como poeta. Todos le hemos leído desde jóvenes como cuentista de terror. Pero la poesía es tierna y está viva. Me gustó meterme en su piel y responderle desde el interior de él y desde mi sentimiento tanto en el relato como en el poema que le dediqué.

-¿Te ha gustado y te has sentido cómoda escribiendo sobre Poe? ¿Es un género sobre el que te gusta escribir? Al principio me asusté. El terror no es uno de mis temas. Pero me sentí cómoda desde el momento que leí sus poemas y pude meterme en su alma. A partir de ahí, escribir para la antología se convirtió en escribir para él, como si fuese un amigo ganado a través del tiempo y de la palabra.

-Si has podido acudir… ¿Cómo has vivido la experiencia en la Feria del Libro de Madrid? Si no te ha sido posible asistir ¿cómo la has visto a través de las redes? Estuve en la feria. La caseta 13 era un hervidero, no se despejó ni un minuto. No paraban de salir Subways 4 y otras antologías, por ejemplo Carta a la madre, en manos de gente sonriente, feliz de llevarse los libros con la firma de algunos de los autores que andábamos por ahí. La caseta misma parecía todo el tiempo el camarote de los Hermanos Marx. Rebosaba por delante y por detrás. Me gustó mucho encontrar a algunos compañeros escritores que conocía y a otros que no. El ambiente era divertido y a la vez dedicado y profesional. Fue una bonita experiencia.

-¿Crees que la Feria ha ayudado a dar visibilidad y promoción al libro? Creo que sí. Estaba tan a tope de personas que, obviamente, veían y querían ese libro y otros que no sé si se puede ser más visible. Y eso que la Feria es todo un mundo.

-¿Piensas participar en Subway 5? ¿Y en Subway Hub? ¿Te parecen interesantes estos dos proyectos? Ya he mandado mis aportaciones a Subway 5 y Hub. Colaborar en estas antologías ya es como una parte de mi vida de escritora. Además, según mi impresión, las colecciones van ganado calidad escalón a escalón y eso es un reto más y un motivo de orgullo y alegría.

-¿Qué te aporta ser Subway, como persona y como autor? Ser persona y escritora son casi una misma cosa para mí. Desde los seis o siete años, o sea desde que aprendí a leer y escribir, no recuerdo ningún momento de mi vida en el que no necesitara leer y escribir. En concreto escribir siempre ha sido para mí una forma de responder a la vida, de indagar, aprender y sentir, sentirme viva. Ser Subway, en el sentido de participar en estas antologías, es también ser lectora de mis compañeros, lo que me hace crecer y saborear, y co-partícipe de un proyecto hermoso de Playa de Ákaba, que a la vez es un espacio de pertenencia, un orgullo y una luz en mi trayectoria personal.

-¿Estás preparando actualmente alguna participación para otras antologías de la editorial? Sí. He colaborado en todos los proyectos de Playa de Ákaba desde que la conozco. Me encanta que sean tan retadores, es un gran estímulo para la imaginación. Aparte de los Subway, ya he participado, entre las colecciones editadas, en el proyecto de Carboneras sobre películas rodadas en Almería tanto en poesía como en relato, en Madrid en feria y Carta a la madre; y de las que están por salir en Palabras que curan, Mujer sin edén, La librería más bonita del mundo, Refugiados y Ángel de nieve. También he enviado mi participación a la revista bimensual Esencias de Ákaba, esta vez con el incitador tema de Mensaje en una botella, y tengo intención de enviar una participación a cada número que editen. Además, Playa de Ákaba acaba de editar mi novela corta El sabor de las adelfas, una tierna historia de amor contada por tres narradores desde tres puntos de vista, que llega al corazón. Estoy orgullosa de Playa de Ákaba por su agilidad y creatividad. No paran. Es emocionante.

-Dinos el nombre de algún escritor al que te gustaría que rindiéramos homenaje desde Playa de Ákaba. Aurora Venturini, que murió a los 93 años el 24 de noviembre de 2015, es una escritora que admiro entre otras cosas por su sabiduría, versatilidad y extraordinario manejo del lenguaje. Escribió toda su vida e hizo de escribir un modo de vivir, de ser y de relacionarse. Creo que su hacer es inseparable de su ser persona. Escribió cuentos maravillosos y una de las novelas más bonitas que he leído, Las primas, un libro en el que se ve a la protagonista crecer y desarrollarse como persona de una manera que nunca he visto en ningún otro libro. Aparte de divertido, es emocionante y muy original como novela. Aunque solo hubiera escrito ese libro, ya merecería un  homenaje. Pero es que escribió treinta y ocho y todos son buenos.

-Cuéntanos si tienes algún proyecto literario personal en el que estés trabajando. Siempre estoy trabajando en proyectos personales. Acabo de terminar una novela, centrada en las dictaduras argentina y uruguaya, que me ha costado muchas lágrimas y algunas risas, y un poemario que me ha despertado mucha vida interior. El año pasado publiqué seis libros de los más de treinta que tengo sin publicar (soy realmente muy subterránea). Ahora estoy trabajando en otra novela, Un lento morir, que completa como trilogía dos que sí he publicado (Almas de cristal y niebla  y El canario desnudo); las tres son novelas sobre los efectos de los malos tratos en la mujer, daños personales, sociales e institucionales. Esta tercera novela de la serie va de los daños institucionales y me está haciendo sufrir bastante.

Para consolarme, la compagino con una historia amable en otra novela, Adiós Dúnker, una saga familiar de mujeres que provienen de dos ramas, una alemana y una española, y al conocerse, empiezan a atar cabos sobre sus vidas; esta historia arranca en la primera guerra mundial y termina en torno a 2005. Además, doy un taller de escritura creativa en Jaradilla de la Vera, un pueblo cercano al pueblo donde vivo; en este taller, que hemos llamado Sopa de Letras, siempre se tejen motivos para escribir cuentos y poemas entre muchas risas y algunas lágrimas. Y luego está el desafío sin límites de Playa de Ákaba, donde siempre se les ocurren cosas emocionantes.

 

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