Revista Digital Playa de Ákaba

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Entrevista a Jimena Tierra, autora de ‘Equinoccio’: “Si el bien no se tambalea la novela carece de sentido, y ese no es el objetivo del texto”

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Jimena Tierra firmando un ejemplar de su novela ‘Equinoccio’

Jimena Tierra es una de las novelistas a las que ha publicado Playa de Ákaba. Su novela, ‘Equinoccio‘, una obra de misterio, oscura, que se adentra de lleno en el oscuro mundo de las sectas satánicas, está siendo un éxito y a comienzos del año 2017 verá la luz en su tercera edición. En esta entrevista conocemos un poco más a fondo esta historia, que transcurre en el Madrid actual.

-Cuéntanos cuál es el argumento principal de tu novela, ‘Equinoccio‘.
Equinoccio es la historia de dos hombres disconformes con la realidad en la que viven, esforzados por salir de su zona de confort para enfrentarse a un universo distinto. El detective Anastasio Rojo, desmotivado y perdido, acepta un encargo con el que no contaba, relacionado con averiguar los motivos por los que se ha suicidado un estudiante universitario. En paralelo, Eduardo Yuste, un opositor a judicatura introvertido y rutinario, se ve hechizado por un grupo de amigos diferente, dispuesto a proporcionarle experiencias inusitadas.
-¿Por qué has elegido un tema tan tabú como las sectas satánicas para tu novela?
Desde niña me apasiona indagar en aquello que desconozco y, especialmente, sobre aquellos aspectos que le son enigmáticos a la propia humanidad. Quizás el hecho de estudiar en un riguroso colegio de monjas femenino supusiera una vía abierta a las dudas existenciales: me interesaban fuentes como el esoterismo, el ocultismo, la psicología o la astrología. Era habitual ver en mi escritorio artículos sobre el Triángulo de las Bermudas o las profecías de Nostradamus. Estuve deambulando durante un tiempo, valorando cómo dar forma a la idea, hasta que una noticia en el periódico supuso el punto de inflexión para llevarme a la narración exacta que buscaba: treinta acólitos de una secta satánica habían estado a punto de suicidarse, de no ser por la intervención policial. Adentrarme en el terreno de las sectas destructivas suponía un reto en orden de averiguar por qué una persona es capaz de tomar decisiones que van en contra de sí misma sin ningún tipo de medida coercitiva física de por medio.
-Esta obra trata sobre el bien y el mal, sobre el catolicismo y el satanismo, dos temas o visiones del mundo universales, antagónicos, opuestos. ¿Cómo se reflejan estas dos visiones en ‘Equinoccio‘?
Una parte importante de la novela es la siembra de la duda. Porque no todo es bueno o malo, y no todos tenemos el mismo concepto del bien o del mal. La novela presenta la religión y el satanismo como dos opciones ideológicas distintas, contrapuestas y, según se mire, una no tiene por qué ser mejor que la otra. Hay una excepción primordial: cuando el creyente, con independencia de su fe, agrede los derechos de un tercero o los suyos propios. Y esta cuestión es la que hace que un joven con las ideas bien asentadas y una base familiar sólida, se vea abordado por la incertidumbre basada en qué tiene de malo entrar en una secta satánica. Qué tiene de malo la doctrina epicureísta, consistente en entregarse al placer sin reservas.
portada-‘Equinoccio‘ es una novela de personajes solitarios que se ven empujados a hacer lo que no quieren. Sienten una doble tensión interna y externa. Háblanos de dos personajes que se sienten así, Eduardo Yuste y Anastasio Rojo.
Eduardo vive una vida motónona y aburrida. Estudia porque quiere cumplir las expectativas familiares, porque cree que es lo que debe hacer con independencia de lo que le llene. La tensión surge cuando conoce a un grupo de jóvenes que le proporciona experiencias diferentes, anormales, excitantes. Ese es el punto de inflexión donde empiezan a surgir sus dudas. Rojo, por contra, ha tenido una vida emocionante. Hasta el asesinato de su hija y compañera, su situación era envidiable. A partir de ese instante, en cambio, se recluye en una burbuja de la que no quiere salir, bajo ningún concepto. Sin embargo, se presenta la excepción: un padre que también ha perdido un hijo y que le pide que averigüe los motivos por los que se ha suicidado.
-Las escenas de ritos satánicos son muy impactantes. ¿Cómo te has documento para unas descripciones tan reales?
He leído mucha prensa nacional e internacional, accedido a manuales satanistas y ocultistas, visionado vídeos documentales e incluso escuchado programas radiofónicos en los que afectados comentaban las facilidades que tenían para entrar y los problemas que se les presentaban para salir. He procurado acceder a distintas perspectivas de los perjudicados, tanto de los captados por la secta como de los familiares. He de decir que se trata de una historia narrativa que reúne muchos fragmentos de episodios sucedidos a diferentes personas, especialmente en Latinoamérica, donde el porcentaje de afectados es mayor.
-En esta novela el mal, personificado en personajes como Seth, no duda en sus acciones. El bien o las personas bondadosas o con remordimientos por sus malas acciones, se tambalean más. ¿Es más interesante este punto de vista para la literatura y tu novela?
Efectivamente. Si el bien no se tambalea la novela carece de sentido, y ese no es el objetivo del texto. Se trata de una trama negra, lo que le supone un mal inherente al argumento. Precisamente la premisa de la que parten la sectas es de la seguridad en sí mismas y la capacidad de captar al prójimo. Por lo general, actúan sobre mentes débiles, inseguras, solitarias, confusas. Esa es la clave: presentar la tentación, en forma de caramelo, a un niño y lograr éxito en el cometido.
-Para finalizar. En un par de meses has conseguido que la novela vaya por la tercera edición, que se publicará en enero del 2017. Enhorabuena. ¿Cómo te sientes con este éxito, dispuesta y animada a publicar alguna nueva novela relacionada con esta?
Me siento feliz. Hubo un momento en que decidí ocultar Equinoccio en un cajón, encerrarlo como si se tratase de una Biblia Satánica. Al tener la oportunidad de publicarlo en papel a través de Playa de Ákaba, cumplí una parte muy importante de mi sueño como escritora. Miguel Delibes decía en una de sus obras que “el talento, si no da dinero, ya no es talento”. En cambio, mis expectativas seguían la máxima de que “el talento que no es dado a conocer, ya no es talento”. Soy consciente de que este es mi primer trabajo. Hay mucho que mejorar, mucho que leer, y mucho que escribir. No soy ni la sombra del tipo de escritor que admiro y que me gustaría llegar a ser. Sin embargo, el hecho de haber llegado a la tercera edición y recibir palabras tan motivadoras de los lectores, responde contundente a la pregunta constante que siempre ha asediado mi cabeza: ¿merecerá la pena? Ahora estoy con un nuevo trabajo, que me tiene absorta. La trama es completamente distinta, aunque algunos personajes de Equinoccio aparecen de nuevo. También implica documentación y conserva el mismo tipo de estructura contrapeada. Y, solo por la felicidad que Equinoccio me proporciona, cada hora que le robo al sueño para este nuevo proyecto merece la pena.
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